30/6/11

Stinks like teen spirit

Una de las consecuencias de que sobreviva un chico es que se convierte en un adolescente. Versiones sofisticadas, estilizadas y mejoradas de los pendejitos de 1 a 13 años que siguen siendo igual de sucios, molestos, e irritantes que sus avatares pasados, pero que ahora traen consigo una nueva característica: El sentimiento de individualidad adolescente.

Es la adolescencia el momento de la vida donde comienza a tomar forma ese feto amorfo al que llaman personalidad. Y sí, quieren que seamos testigos de ese crecimiento humano aunque eso signifique reprimir deseos de practicarles una lobotomía con hierro ardiendo.
Muchos de los adolescentes se preocupan más en coger y pasarla bien que en deprimirse dentro de un pozo existencialista, pero en la búsqueda de la individualidad, son tantos los chicos que se sumergen en tantos clichés, que la ironía siquiera puede abarcar el cuadro completo:

-         El adolescente busca, como tantos otros, ser diferente de la mayoría, lo cual implica adquirir actitudes que copiará de otros marcos de referencia, acentuando sus discapacidades mentales con modismos lingüísticos y vestimenta, para luego formar parte de una nueva mayoría.
-         El adolescente busca ser controversial, tomando posiciones en contra de lo políticamente correcto por el simple hecho de ser controversial, hasta que lo políticamente incorrecto se vuelva correcto y una nueva camada de adolescentes idiotas tomen la posición contraria.
-         El adolescente brinda su opinión sobre cualquier tema, aunque nadie se la haya pedido.
-         El adolescente no puede evitar ser un imbécil.

Lo que resulta asqueroso es oír esos eslóganes con los que pretenden justificar y legitimizar su individualidad. Algunos ejemplos:

-         Es mi opinión y no me importa si te ofende: Ah, la clásica actitud FUCK EVERYTHING, tan trillada y manoseada que da asco el solo estar en presencia de ella. El adolescente, por alguna razón, piensa que su opinión es lo suficientemente controversial como para que alguien con dos dedos de frente se sienta amenazado por la falta de coeficiente intelectual. En gran parte de los casos, las opiniones no son más que meras observaciones subjetivas del adolescente, mierdecillas que pretende presentarlas como grandes revelaciones transgresoras en la sociedad. Culquiera sea la situación, los únicos que toman en serio sus opiniones son aquellos que no pudieron sacarse la cabeza del recto a tiempo.
-         Así soy yo, jodete si no te gusta: Tampoco se pueden pasar por alto las constantes referencias que el adolescente hace a su persona. Sus gustos musicales, sus películas favoritas, sus libros favoritos (en el caso de que los lea, generalmente Nietzsche y el best-seller del momento), sus aficiones, sus sueños y sus metas son compartidas con todo aquel que les dirija la palabra. Esta frase suele ser usada en personas que no poseen interés alguno en su personalidad.
-         Soy raro/a: Otro hit de la adolescencia. No comprendo este fetiche por querer ser raro, lo que sea que signifique eso, y dictarlo como si fuese real y medible. Si no te gustan los autos en un círculo de gente que gusten de los autos, sos raro. No sos una minoría estadística, no, SOS RARO. En la visión polarizada adolescente no existen los matices. Sos o no sos. Y si sos, es obligación hacerlo público, que el prójimo se entere de tu gusto por el gore, los videojuegos, el anime, y las películas clase B, por más que hayan millones de personas que gusten de lo mismo. Si tu prójimo no forma parte de ese millar, tu rareza se mantendrá intacta.
-         -La gente dice que soy raro/a: Es una variación del anterior eslogan, solo que esta proviene de la observación ajena, de aquellos que gustan de autos y se enteraron de la existencia del raro.

Lo único bueno dentro de la adolescencia es saber que todo está en su lugar, y que las chicas tienen las tetas y el culo firmes, por lo que uno puede disfrutar de la falta de pudor de varias jovencitas, ya sea en el colectivo, en la playa, o en Internet, donde abundan las pendejas que gustan de sacarse fotos de las tetas y el culo desde todas las perspectivas posibles, cubriendo cualquier recoveco en el que deba hacerse uso de la imaginación.
Además, al estar en proceso la formación de sus personalidades, los adolescentes son altamente manipulables, y realmente útiles si se procede correctamente, a diferencia de los niños que son una cagada inservible. Pero eso no quita que sean excedentes de humanidad y que deban ser propiamente desterrados de la superficie terrestre, junto con los mayores de 21 años que quedaron con sus cabezas atascadas en sus propios rectos.