22/7/11
The show business
5/7/11
Las crónicas del Gordo Hijo de Puta: El mundo perdido (II)
Y un motor rugió.
Un Fiat 600 rojo de vidrios polarizados se interpone entre mi persona y la sanguinaria masa travesti, convertida ahora en gritos de guerra escondidos detrás de un escarabajo motorizado.
La puerta se abre y una espesa niebla sirve de felpudo a una oscura entrada. No sabía quien o qué me esperaba dentro del auto, pero sí sabia quienes o qué era lo que me esperaba del otro lado. No lo pensé. Me tiré adentro del fitito. Tuve que forcejear un poco para poder entrar del todo. Alguien cerró la puerta, los neumáticos quemaron el asfalto, y el sonido de los tacos se perdía en la lejanía.
“Ya me podés soltar” dijo el asiento del que me había agarrado con fuerza.
“Y también podés cerrar la boca” dijo el mismo asiento el cual estaba cubriendo en saliva.
El asiento resultó ser el conductor, un pibe de unos 18 años, digamos 1,80 de altura, rapado, con un brazo completamente tatuado y vestido con ropa de guerrilla. Inspiraba confianza.
Yo: ¿Quién sos y a donde vamos?
Conductor: Soy Gus, y vamos al Refugio.
Yo: ¡Buenísimo!
No tenía la menor idea de lo que pasaba, no sabía que era el Refugio y si Gus alguna vez pensó en usar un parche, pero la situación me excitaba. Decidí guardar silencio, mantener vivo el misterio era lo que me motivaba a quedarme dentro de ese auto. Además Gus no parecía ser del tipo conversador.
Gus: ¿Che, cómo terminaste en esa situación?
Yo: Shh, ¿te molesta? Estoy tratando de disfrutar el momento, Gus.
Gus: Perdón, yo solo quer…
Yo: Gus. Shh.
Luego de unos 20 minutos de viaje, paramos en una plaza, frente a una catedral.
Yo: Che, pará, yo conozco este lugar. Estamos en San Justo.
Gus no contestó. Apagó el motor. Salió y se dirigió al interior de la iglesia. Antes de entrar con él, dí una mirada alrededor. Una ciudad muerta. Cielo negro. La cabeza de Ronald McDonald estaba clavada en una estaca. Este lugar alguna vez supo estar llena de pendejos ruidosos, de parejas en busca de otras parejas, de hippies, de artesanos, de hippies artesanos, y con un viejo y su pony o mula o llama o algo parecido.
¿Que pasó? La respuesta se encontraba dentro de la catedral
El Refugio era, en efecto, un refugio. Hombres, mujeres y niños se encontraban dentro, cocinando, charlando, durmiendo, comiendo. La humanidad era ruidosa. Seguí a Gus en linea recta desde la entrada principal Los asientos fueron usados como camas. Hileras de sabanas y cabezas cubriendo hileras de madera. Gus se detuvo frente a uno de los bancos y me presentó a un treintañero fornido, canoso, alto y de nariz aguileña, y a su, asumo, hija, de unos 15 pirulos. El tipo me tendió su mano. La acepté.
Treintañero: Bienvenido, extraño. Soy Marcos. El líder de este lugar. Y ella es Susana, mi hija.
Yo: Mucho gusto. Yo soy…
Susana: ¡El gordo hijo de puta!
Yo: ¿Qué? No soy gordo, Susanita. Solo soy demasiado petiso para mis músculos.
Susana: Mentira, sos un gordo horrible... y también la causa de esta catástrofe.
Y la vida dentro del Refugio calló.
30/6/11
Stinks like teen spirit
25/6/11
El periodismo viste a la moda
17/5/11
Las crónicas del Gordo Hijo de Puta: El mundo perdido (I)
Al limpiar los vestigios de su estadía en mi colon, miré con cierta indiferencia los teresos dentro del inodoro. Uno de ellos tenía la forma de un triceratops. Le saqué una foto con un celular que misteriosamente llevaba en uno de los bolsillos de la campera. Se lo envié a todos en la lista de contactos.
Salí del baño, dando con un pasillo de paredes corroídas. No tiré la cadena, quería compartir el fruto de mi sistema digestivo con el mundo.
Al salir a la calle, me encuentro con un marco desolador: La franja naranja del atardecer otorgaba cierto contraste a los autos volcados, las vidrieras hechas trizas, y el caos acampando en sus anchas.
"Uy, la concha de su madre, -pensé- tiranosaurios del orto, si no hacen bardo no se sienten satisfechos".
Una oscuridad apagó mis pensamientos. La sombra que me cubrió a mí y a la circunferencia que me rodeaba, provenía de dos colosos de carne peluda de 2 metros de altura. Me llamó la atención lo mal que combinaban sus carteras con sus minifaldas.
Travesti2: Sí, lleva puesta la remera.
No había que ser un puto genio para darse cuenta de que estos forros me querían chamullar para quedarse con todo lo que llevaba encima. Corrí. Mi humanidad se desparramaba por toda la vereda, por sobre los papeles volando, los avisos de putas pegados en los postes, la basura diseminada en el camino, y los soretes de perros.
Los travestis no se esmeraron en perseguirme, a pesar de la rabia que había escupido el aparente dueño del dichoso teléfono robado.
8/4/11
La ronda de los apolíticos
Si los imbéciles que se hacen llamar "apolíticos" se privaran también de opinar acerca de cualquier otra cosa, vivir se convertiría en una actividad más soportable.
No son más que inútiles cargas de humanidad, marchando con sus cabezas esponjosas y sus sueños de ser famosos escritores alcohólicos y misántropos, al tiempo que ocupan los transportes públicos, mercados, librerías, conducen, compran, venden, respiran y VOTAN, mientras es uno el que tiene que aguantarse las estupideces que escupen desde esos horrendos hocicos.
Decidiste no interesarte por la política? Bien, acabas de tomar una posición con respecto a la sociedad. Felicidades, estás haciendo política, idiota. No les cuesta nada carburar un poquito y darse cuenta de la contradicción que presenta la misma palabra.
Mientras se masturban en su sillón mohoso, hay otros cerdos sentados en la cima de una pirámide haciendo uso de la esponja que los apolíticos tienen por cerebro, quitando temas de la mesa, sirviendo en su lugar películas, libros, y televisión, poniendo actitudes conformistas bien lubricadas por asientos y chismes de barrio por veneno.
Habiendo hambre, pobreza, enfermedades, asesinatos, suicidios, sacrificios, violaciones, guerras, secuestros, genocidios, dictaduras, necrofilia, pedofilia, zoofilia, coprofagía, robos, esquizofrenia, piromanía, racismo, discriminación, huelgas, disturbios, oligarquías, prostitución infantil, abortos, esclavitud, manipulación, incendios, terremotos, maremotos, mutaciones, manchas solares, agujeros negros, estrellas muertas, armas nucleares, tanques, y choripetes, REALMENTE hay gente que se decanta por hablar del clima. Cuanta gente aburrida.